Los horrores han vuelto revitalizados reforzando su ya de por sí amplío espectro con el oscuro y propulsivo Vida nocturna, que nos ha hecho olvidar los ocho largos años transcurridos desde el notable V (2017), tan solo interrumpidos con los ramalazos industriales de los EPS Patán (2021) Y Contra la cuchilla (2021).
Faris Badwan, Rhys Webb Y Joshua Hayward suman nuevos bríos con la incorporación del batería Jordan Cobb (Telegrama) y la teclista Amelia Kidd (La novena ola), y regresan a nuestro país en gira regular casi una década después de su última visita.
Sus nuevas canciones ennegrecen su propuesta con esa colección de temas de post-punk gótico y crepuscular, pero todas las conocidas virtudes que han ido acumulando en sus dos décadas siguen ahí. Incluyendo esa costumbre de dar conciertos de apenas hora y poco y dejarnos con ganas de mucho más.
Una siniestra puesta en escena, luces indirectas y efectos estroboscópicos, daban la bienvenida al quinteto que abriendo con el escalofrío de «The Silence That Remains», no tardó en atizar con el latigazo de «Mirror’s Image». ¿Puede un tema de base shoegaze sonar peligroso? Si Los horrores están detrás, sí. Y es que la raíz abrasiva y esa actitud desafiante del espigado Badwan asoma en cada rincón, ya sea en el estribillo de la sintética y tenebrosa «Silent Sister» o en esa joya llamada «Who Can Say».

Hubo protagonismo para el aún no superado Colores primarios (2009) y ni rastro de SU debutni de Luminoso (2014) en las trece canciones que retumbaron en la sala Mon madrileña. Homenaje a Palestina al presentar esa joya de motorik inquietante que es «Sea Within a Sea» con un «Desde el río hasta el mar»; arrebatos de psicodelia trotante en sus dos visitas a Marking (2011) con «Endless Blue» y «Still Life»; lisergia ensoñadora en «Ghost» y la nocturna «Lotus Eater» con la que abrieron el bis, y momento karaoke en dos temas con trazas de himno como la reciente «More Than Life» y una «Something to Remember Me By» con la que cerraron por todo lo alto.
Con repertorio de altura suficiente para armar un concierto del mismo minutaje sin repetir una sola canción, se despidieron constatando el gran momento que atraviesan.
Fotos The Horrors: Manuel Pinazo