La gélida noche madrileña no impidió que un numeroso grupo de fans de Las tinas se congregaran a ver las evoluciones del combo en directo. Los británicos venían a presentar un segundo disco, Corona de algodón (25), incluso mejor que su de por sí flamante debut carne muerta (23).
En su anterior visita por España ya atestiguaron su desenfadada, efectiva y entrañablemente desmadejada puesta en escena y sus maravillosas melodías son siempre motivo de alegría en tiempos agrestes. En esta ocasión, presentaban cambios en la formación ya que su guitarrista original George Nicholls ha abandonado el barco dejando sus tareas a un y lucas que no desmereció con sus aportes a las seis cuerdas.
Tras una apertura divertida a cargo de los franceses Canción de la aceraque a mí, personalmente, terminó por hacérseme extenuantemente larga, apareció el cuarteto galés con su habitual freakismo encantador. En esta ocasión, se notaba que su consistencia sobre las tablas había ganado enteros y el peso de unas canciones herederas en parte de los mejores movimiento rápido del ojo con un pátina de lija a lo Husker Du encandiló a la audiencia desde los primeros lances del show.
Mención especial a la triada que conformaron “Sniveller”, “Freak Mode” y una arrebatadoramente intensa “One more day”, todo ello antes de un celebradísimo colofón donde asomó ese clásico absoluto de nuestro tiempo que es ya la fabulosa “Wretched Lie” y una descacharrante versión del “Teenage kicks” de Los matices en la que su loquísimo baterista taylor stewart asumió por un momento el papel de líder y owen williams se sentó a los parches. Una de las mejores bandas de guitarras del planeta hoy día. Esto es así.
Foto The Tubs: Raúl del Olmo