Mientras Danny Brown estaba trabajando junto a JPEGMAFIA en el excelente Asustando a las azadas (que firmarían a medias), se desdoblaba para hacer frente a su anterior disco Cuarentay todo ese exceso de trabajo y de sustancias químicas para mantenerlo despierto le pasaría factura. En ese momento tuvo que dar un paso al lado y apartarse de la música durante ocho meses para ingresar en una clínica de desintoxicación. De todos es conocida la faceta provocativa y deslenguada del rapero de Detroit, un tipo que no tiene ningún problema a escupir metralla por su boca y posar sin dientes en fotos de promo. Vivir deprisa y dejar un cadáver bonito parecía su lema.
Una de las cosas que pensó en esos días de rehabilitación fue que tenía que dar un volantazo a su carrera musical. Parece ser, y según cuenta en alguna entrevista, aquellos días – a parte de duros, huelga decirlo – le permitió adentrarse en el hiperpop escuchando a guiones bajos y 100 Gecsbandas que junto a la fallecida SOFÍA son bandera de un sonido que es fiel reflejo de tiempos en los que la sobreestimulación está sometiendo a nuestros sentidos. Este viraje no es del todo nuevo, porque en su álbum Viejo (2013) ya hacía un intento por mezclar los oscuros late del rap de la Costa Este con bucles de IDM, aunque los bmp en este gran polvo de estrellas (Urdimbre2025) parecen que vayan a descabalgar.
danny se ha inventado un heterónimo para esta ocasión: Estrella polvorienta – una estrella del pop de los 90 – es su especial homenaje a Príncipe y el personaje semi autobiográfico que se inventó para Lluvia Púrpura. Así que, en las semanas en las que Marrón estubo sobrio, se dejó guiar por artistas como Ángel Prost de Niños helados o su gran amigo cuadreca para ir confeccionando unas letras y bases musicales para, al final, recrear su peculiar forma de entender el pop.
Las canciones son invencibles: “Copycats” se rinde a los late abruptos que recuerdan al Palo de golf de charli xcx; las producciones de la Música para PC están muy presentes en la velocidad fallada de temas que son una locura como “1999”, “Whatever The Case” o esa maravilla que son los ocho minutos de “The End”, con las colaboraciones de frente a mujer ucraniana, Zheani y Exageración (personajes a los que nuestro hombre llegó a ellos después de bucear por internet e ir descubriendo el subterráneo del gabber, el trap metal, la música industrial etc.
El house de adueña de la sinuosa “Lift You Up”, mientras que en “Green light (junto a Helada Niños) su rapeo vieja escuela convive con cadencias del R&B; “Baby” tira del núcleo de ruptura y del hiperpop más sensual y “1l0v3myl1f3!” es una muestra de Reino Unido duro que muta en algo así como metal electrónico. El caos como hipervínculo.
Escucha Danny Brown – Stardust
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