Tal y como descubrimos al anunciarse, el decimotercer álbum de estudio de Las llaves negras, sin lluvia, sin floresnace como respuesta a su turbulento 2024. Año marcado por la cancelación de su gira de grandes recintos y la ruptura pública con su agencia.
Desde sus primeros compases: —«Cariño, el daño está hecho / No tardaremos en volver a la luz»— Y auerbach Y Patrick Carney dejan a un lado el desastre y canalizan lo vivido en un disco que equilibra su habitual garage blues, los ritmos psicodélicos y esos himnos de rock, con once canciones en las que no siempre suenan a ellos, sin que eso sea algo que lastre el conjunto.
Musicalmente, Sin lluvia, sin flores sigue el tono colaborativo de Oraciones de Ohio (2024), con contribuciones del productor de hip-hop Scott Storch, el compositor de música americana Pat McLaughlin y de Rick Nowels, conocido por su trabajo junto a Lana Del Rey. En él, no faltan esos ganchos cargados de riffs que se han convertido en su sello personal desde que despuntaran internacionalmente con El Camino, y presentes en nuevas joyas que añadir a su arsenal como «The Night Before», la titular «No Rain, No Flowers» y «Man on a Mission». Pero no se quedan ahí.
Temas como «Babygirl» y «Make You Mine» muestran su afán por probar nuevas cosas, ya sea el power-pop o la música disco a lo Gees de abejasmientras que «Down to Nothing» retoma el blues melancólico que definió al dúo en sus inicios. La inclusión de arreglos con piano —algo raramente visto en sus trabajos anteriores— sorprende en esa pieza a lo Águilas que es «A Little Too High», sin dejar a un lado los ganchos melódicos de «Kiss It» o el registro onírico en plan country de esa «Neon Moon» que cierra un disco digno, pero alejado de sus mejores momentos.
Escucha las llaves negras – sin lluvia, sin flores